El efecto Cherenkov
Cuando los rayos gamma alcanzan la atmósfera terrestre interactúan con ella, produciendo cascadas de partículas subatómicas. Nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz en el vacío, pero la luz viaja un 0,03% más despacio en el aire. Así pues, estas partículas de ultra alta energía pueden viajar más rápido que la luz en el aire. Esto crea un destello azulado de «luz Cherenkov» (descubierta por el físico soviético Pavel Cherenkov en 1934, parecido a la explosión sónica creada por un avión que supera la velocidad del sonido. Aunque esta luz Cherenkov se extiende por una gran superficie (250 m de diámetro), apenas dura unas milmillonésimas de segundo. Es demasiado débil y rápida para que la vea el ojo humano, pero no para los sensibles detectores de luz de los telescopios del CTAO.

Los cazadores de luz
Estas cascadas son tan raras que el CTAO utilizará más de 60 telescopios repartidos en dos conjuntos situados en los hemisferios norte y sur para mejorar nuestras posibilidades de captarlas. Cuando la luz Cherenkov llega a los telescopios del CTAO, los espejos reflejan la luz para que las cámaras puedan grabar el evento, capturando mil millones de fotogramas por segundo.
De la luz a los datos
y al descubrimiento
Las cámaras utilizan sensores extremadamente rápidos capaces de detectar un solo fotón. Captan la luz y luego la convierten en una señal eléctrica que se digitaliza y transmite para que las científicas y científicos puedan estudiarla y descubrir más cosas sobre la fuente cósmica de los rayos gamma.